domingo, 8 de marzo de 2009

Por una taza de café

Durante la semana de carnaval del presente año, por uno de esos pequeños detalles que el presidente llama “cosas del demonio”, Hugo Chávez ha descubierto que las vías de Venezuela están todas llenas de huecos.
Resulta que mientras se tomaba una tacita de café, paseando en su carro por una céntrica calle de nuestra capital, el vehículo cayó en un hueco y el café se le vertió encima de su costosa vestimenta. Motivo más que suficiente para que el presidente entrara en cólera y arremetiera no sólo contra el ministro de infraestructura, sino contra todo el gabinete completo, tildándolos de ineficientes e incapaces de tapar siquiera el inoportuno y malvado hueco que le mojó con café su preciado traje.
Este pequeño incidente, le sirvió al presidente para montar uno de sus acostumbrados shows mediáticos con los cuales pretende mantener embobados a todos sus seguidores, y achacarle a sus colaboradores la culpa del rotundo fracaso en que se ha convertido su gestión de gobierno, con la excepción de muy pocas misiones que hay que reconocer que han sido exitosas, como mercal y la misión milagro, por ejemplo.
Ahora, haciendo un poco de memoria, los que contamos con más de medio siglo de vida, recordamos que durante la mal llamada cuarta república, las carreteras y en general las vías de circulación, eran continuamente tratadas y remozadas por los gobernantes de turno. Algunos dirán, claro, no las iban a mantener en buenas condiciones, si en cada contrato se agarraban una buena tajada. De acuerdo, pero se le hacía mantenimiento periódico a todo el sistema de arterias viales del país.
Todo lo contrario de lo que sucede hoy en día. Por una simple y sencilla razón, la gran misión de Chávez no es gastar los inmensos recursos fiscales, producto de la venta del petróleo, para resolver los ingentes problemas que tiene nuestra patria. No, Su gran misión es exportar el castro comunismo en toda la región sud-americana.
Si no, ¿cómo se explica que teniendo el lago de asfalto más grande del mundo, con el cual se han asfaltado las principales avenidas de ciudades como Nueva York, Washington, Detroit, Paris, entre otras, nuestras carreteras y calles se hallan en tan deplorable estado como se encuentran en estos momentos?
¿Será acaso, que no hay suficiente asfalto? ¿Sabían Ustedes que el lago de Guanoco, en el Estado Sucre, tiene reservas por el orden de los 75 millones de barriles? ¡Suficiente para asfaltar a toda Venezuela!

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